Oneness and Multiplicity is an immersive installation exploring the relationship between unity, diversity, and the act of naming. Drawing on Kabbalistic thought, music, and philosophical reflections on creation, the project asks how a single source unfolds into countless forms, and how names make those forms perceptible while concealing the unity beneath them. The name becomes both a boundary and a means of revelation: it gives something a distinct identity while allowing us to encounter what exceeds its definition.
The installation unfolds through two complementary movements. In an enclosed, darkened space, a single beam of light passes through layers of coloured acrylic, producing shifting colours, reflections, and shadows. Visitors alter these compositions as they interact with the materials, transforming one source into multiple expressions. A recorded voice accompanies the experience, inviting reflection on how concealment and limitation make revelation possible.
At the exit, visitors contribute a word, a sound, or a musical note. These individual recordings are woven live into a collective musical composition, allowing separate voices to become part of a shared whole without losing their particularity. One light becomes many colours; many sounds become one composition. Moving between these experiences, the audience participates in the creative dynamic at the heart of the work: the passage from oneness to multiplicity, and from multiplicity into unity.
Unidad y multiplicidad es una instalación inmersiva que explora la relación entre la unidad, la diversidad y el acto de nombrar. A partir del pensamiento cabalístico, la música y las reflexiones filosóficas sobre la creación, el proyecto se pregunta cómo una única fuente se despliega en innumerables formas y cómo los nombres hacen perceptibles esas formas mientras ocultan la unidad que las sustenta. El nombre se convierte en un límite y en un medio de revelación: otorga una identidad singular y, al mismo tiempo, permite acercarnos a aquello que excede su definición.
La instalación se desarrolla en dos movimientos complementarios. En un espacio cerrado y oscuro, un único haz de luz atraviesa capas de metacrilato de colores, produciendo tonalidades, reflejos y sombras cambiantes. Los visitantes modifican estas composiciones al interactuar con los materiales, transformando una sola fuente en múltiples expresiones. Una voz grabada acompaña la experiencia e invita a reflexionar sobre cómo el ocultamiento y la limitación hacen posible la revelación.
A la salida, los visitantes aportan una palabra, un sonido o una nota musical. Estas grabaciones individuales se entrelazan en directo en una composición musical colectiva, permitiendo que voces separadas formen parte de un conjunto sin perder su singularidad. Una luz se convierte en muchos colores; muchos sonidos se convierten en una sola composición. Al recorrer ambas experiencias, el público participa en la dinámica creativa que articula la obra: el tránsito de la unidad a la multiplicidad y de la multiplicidad a la unidad.