Shell Hakim

This project explores the theme of “Name” by investigating objects in a state of physical and semantic drift, things caught in the liminal space between their original designations and an impending namelessness or renaming. Inspired by the quiet dissent of natural rot and growth, the work examines how objects and environments outgrow their labels.

The exhibition is anchored by a large-scale, hyperrealistic pencil drawing of an artifact discovered on a beach in Catalonia. The coastline serves as a conceptual border between the rigid certainty of named land and the vast, nameless expanse of the sea. Washed ashore and deformed by the tides, the drawn object has undergone a profound depersonalization. Its original identity has been eroded by the water, and its current ambiguous form I aim to capture in meticulous, textural detail.

In dialogue with this drawing is a static-frame video installation capturing the Chao Phraya River in Bangkok. Here, the water acts as an active author and curator. As debris drifts through the frame, it creates a ceaseless, flowing scroll of the city’s cultural and natural life. Natural and artificial materials mingle in an endless parade of artifacts, coconuts and soda bottles, plastic flowers and invasive plants, disregarding the boundaries between floating and drowning, between cultural and natural.

Together, these pieces form a meditation on the loss of identity and the fluid nature of naming, as well as an exploration of the beauty of things discarded and left to decompose. By placing the hyper-detailed artifact alongside the rhythmic reel of river debris, the work highlights water’s power to strip away assigned meanings, ultimately deciding what washes ashore and what is left nameless.


Este proyecto explora el tema del «Nombre» a través de objetos en un estado de deriva física y semántica: cosas suspendidas en el espacio liminal entre sus denominaciones originales y la inminencia de perder su nombre o recibir uno nuevo. Inspirada en la disidencia silenciosa de los procesos naturales de descomposición y crecimiento, la obra examina cómo los objetos y los entornos desbordan las etiquetas que los definen.

El eje de la exposición es un dibujo a lápiz hiperrealista y de gran formato de un objeto encontrado en una playa de Cataluña. La costa funciona como una frontera conceptual entre la certeza rígida de la tierra nombrada y la vasta extensión sin nombre del mar. Arrastrado hasta la orilla y deformado por las mareas, el objeto representado ha sufrido una profunda despersonalización. El agua ha erosionado su identidad original, y es su forma actual, ambigua, la que busco captar con un minucioso tratamiento de las texturas.

En diálogo con este dibujo, una videoinstalación de plano fijo muestra el río Chao Phraya, en Bangkok. Aquí, el agua asume un papel activo como autora y comisaria. A medida que los residuos atraviesan el encuadre a la deriva, componen un flujo visual incesante de la vida cultural y natural de la ciudad. Los materiales naturales y artificiales se entremezclan en un desfile interminable de objetos: cocos y botellas de refresco, flores de plástico y plantas invasoras, ajenos a las fronteras entre flotar y hundirse, entre lo cultural y lo natural.

Juntas, estas piezas proponen una meditación sobre la pérdida de identidad y el carácter fluido del acto de nombrar, así como una exploración de la belleza de las cosas desechadas y abandonadas a la descomposición. Al situar el objeto dibujado con extremo detalle junto al flujo rítmico de residuos del río, la obra pone de relieve el poder del agua para despojar a las cosas de los significados que les han sido asignados y decidir, en última instancia, qué llega a la orilla y qué queda sin nombre.